Evasió sobre dues rodes

LA BALADA DEL HOMBRE SALSICHA

Hunter S. Thompson - Cycle World, marzo de 1995

Hay ciertas cosas que nadie necesita en este mundo, y una café racer 900 roja brillante con el virus de la velocidad es una de ellas, pero de todos modos quiero una, y a veces realmente creo que necesito una. Por eso son peligrosas.
Hoy todo el mundo tiene motos rápidas. Hay gente que va a más de 250 km/h por la carretera, pero pocas veces. Hay demasiados camiones que vienen de cara y demasiados polis con radares y demasiados animales estúpidos por el camino. Tienes que estar un poco loco para conducir uno de esos pepinos superpotentes fuera de un circuito, e incluso allí flipas .... Al fin y al cabo, no hay tanta diferencia entre pegártela contra el morro de un camión o de lado contra las tribunas. Algunas veces consigues lo que quieres, otras lo que necesitas.
Cuando Cycle World me llamó para preguntarme si me gustaría probar la nueva Harley Road King me puse un poco chulo y dije que prefería una Ducati superbike. Por entonces era cosa fina y a mis amigos moteros les encantó. Dijeron "la llevaremos al circuito y vacilaremos a todo el mundo".
"Y un huevo", dije yo. "Paso de circuitos. Los circuitos son para los inútiles. Nosotros somos gente rutera. Somos café racers".
El café racer es de otra pasta y tenemos nuestros propios sitios. Velocidad pura en sexta en una larga recta es una cosa, pero velocidad pura en tercera bajando curvas por un puerto de montaña es otra bien distinta.
Pero nos gusta. Un café racer auténtico conducirá toda la noche en plena tormenta para meterse en lo que alguien le dijo que era la curva de radio decreciente más fea y cerrada desde que Gengis Khan inventó el sacacorchos.
El café racing es sobre todo una cuestión de gusto. Es una mentalidad atávica, una peculiar mezcla de estilo bajo, alta velocidad, pura tontería y una desdeñosa dedicación a la vida de café y todos sus peligrosos placeres .... Yo mismo soy un café racer, algunos días —además de muchas noches— y es una de mis adicciones más refinadas ....
A pesar de las cicatrices que me ha dejado en el cerebro y en el cuerpo, sigo siéndolo. Todavía siento un escalofrío en la espalda cada vez que veo la foto de una Vicent Black Shadow, o cuando oigo a tíos tullidos hablando de la terrible Kawasaki Triple . . . tengo visiones de fracturas múltiples de fémur y hombretones negros en batas blancas llevándome en camilla mientras una enfermera llamada Bess me cose el cuero cabelludo con una grapadora.
Jo, jo. Gracias Dios por estos recuerdos. El cerebro es un instrumento tan maravilloso (hasta que Dios hinca sus dientes en él). Hay gente que oye cantar a Tiny Tim cuando baja abajo, y otros oyen la balada del hombre salchicha.
Cuando apareció la Ducati en la puerta de mi casa nadie sabía qué hacer con ella. Yo estaba en Nueva York cubriendo un torneo de polo, y había recibido amenazas. Mi abogado dijo que debería renunciar y acogerme al programa federal de protección de testigos. Otros dijeron que tenía algo que ver con la gente del polo.
El negocio de las motos era el colmo. Tenía que ser cosa de mis enemigos, o de gente que quisiera herirme. Fue la peor clase de cebo, y sabían que yo iba a picar.
Claro ¿quieres fastidar a ese bastardo? Envíale una café racer superrápida, y ponle placas de matrícula para que se crea que es una moto de calle. Está pirado por cualquier cosa que corra.
Lo cual es cierto. He sido un entendido en motos rápidas toda mi vida. Compré una BSA Lightning 650 nueva cuando se anunciaba como "la moto más veloz jamás probada por la revista Hot Rod". He conducido una Vincent de 230 kilos por la Ventura Freeway con gasolina quemando en mis piernas y he corrido con la Kawa 750 Triple por Beverly Hills en plena noche con la cabeza llena de ácido ... he ido en moto con Sonny Barger y he fumado hierba en bares de moteros con Jack Nicholson, Grace Slick, Ron Zigler y mi célebre viejo amigo Ken Kesey, un café racer legendario.
Algunos te dirán que despacio es bueno —y puede ser, a veces— pero estoy aquí para decirte que rápido es mejor. Siempre lo he creido, a pesar de los problemas que me ha causado. Salir disparado de un cañón siempre será mejor que ser expulsado por un tubo. Por eso Dios creó motos rápidas, colega ....


Así que cuando regresé de Nueva York y encontré un feroz pepino rojo en mi garaje comprendí que volvía a estar en el rollo de probar motos.
La Ducati 900 Campíone del Mundo Desmodue Supersport nuevecita con doble carburador me llenaba de sentimientos de lujuria cada vez que la miraba. A los demás les pasaba igual. Mi garaje pronto se convirtió en un imán para babosos admiradores de supermotos. Se disputaban quién de ellos sería el primero en echarme una mano para probar mi nuevo juguete .... Y desde luego necesitaba cierto contraste de opiniones, aparte de la mía, para juzgarla con propiedad. Las Instalaciones de Ensayo Medioambiental de Woody Creek están bastante lejos de Daytona, y también las pistas de dragsters de la costa del Pacífico, donde se dice que van equipos de enormes Yamahas y Kawasakis a correr unos contra otros en plan a 200 km/h ....
No. No todo el que se gasta millones en una potente ansia salir hecho una bola de fuego por las calles de Los Ángeles. Algunos de nosotros somos gente decente con pocas ganas de ir a urgencias, aunque sí de embalarnos por el tráfico paralizado de los barrios residenciales cuando nos apetece .... Para eso necesitamos maquinaria fina.
Que la teníamos, sin ninguna duda. La gente de Ducati de Nueva Jersey había elegido, por razones que ignoro, enviarme una 900SP para ensayar en vez de su rapidísima 916, una obra maestra de la tecnología del motociclismo. Era demasiado rápida, dijeron —y prohibitivamente cara— para dejarla a unos cowboys medio locos de Colorado que se creían café racers de primera fila.

La Ducati 900 es una máquina excelentemente disenada. Mis vecinos la llamaban "bonita" y admiraban sus líneas deportivas. La pequeña bribona parecía estar corriendo a 145 km/h aún parada en mi garaje.
Sacarla a la carretera fue una experiencia verdaderamente aterradora. No tuve sensación de velocidad hasta que iba a 145 y me acercaba muy rápido a una fila de camionetas en una curva mojada. Tiré de freno pero sólo funcionaba el delantero y casi doy la voltereta. Me encontré sin control mirando fijamente la trasera de una camioneta de correos, apretando frenéticamente el pedal de freno trasero que no podía encontrar.... Soy demasiado alto para estas máquinas de la Nueva Era; no están hechas para nadie que mida más de 1,75 y el anclaje del pedal de freno no está donde yo suponía que debía estar. Puede que a los macarras italianos de medio pelo que van a todo gas de un bar a otro por las avenidas romanas abrazando el depósito y con el trasero en alto les guste, pero a mí no.
Iba encorvado sobre el depósito como si quisiera tirarme a una piscina vacía ¡Paf! Machacado contra el asfalto, desollado, un fiambre sin dientes, destrozado para el resto de su vida.
A todos nos gusta el Par, hay quienes lo hemos mandado todo a paseo alguna vez, y siempre hay algún mal rollo, pero también hay diversión, el elemento clave, y es diversión lo que consigues cuando le aprietas la oreja a este monstruo ¡BUM! Despegue instantáneo, sin chillar como un loco, apretando la lengua contra ¡os dientes y la mente completamente vacía de nada que no sea miedo.
No, esta tía se agarra fuerte y sales impulsado hacia atrás, para bien o para mal.
En mi primer despegue puse segunda y rebasé el límite de velocidad en una autopista llena de tráfico. Para cuando metí tercera iba a 120 km/h y el cuentavueltas apenas por encima de 4.000 rpm ....
Y ahí se recupera. De 4.000 a 6.000 rpm en tercera te lleva de 120 a 150 km/h en dos segundos, y después de esto, colega, todavía tienes cuarta, quinta y sexta.
Nunca llegué a poner sexta y no apuré la quinta hasta el final. Para un quemado como yo es una vergüenza tener que admitirlo, pero déjame decirte una cosa, viejo amigo: esta moto es simplemente demasiado rápida para andar fuerte en cualquier carretera con tráfico normal, a menos que te metas por la línea continua con los huevos calientes y un grito silencioso en la garganta.
Sin embargo cuando va en la dirección correcta a gran velocidad tiene capacidades anormales. Lo descubrí inadvertidamente al acercarme a una curva cerrada y descubrir un paso a nivel en el medio; vi que iba demasiado deprisa y que mi única posibilidad era virar a la derecha y darle al mango a fondo, en un intento desesperado de esquivar la curva haciendo un salto.
Fue algo arriesgado y temerario pero no tenía otra salida. Y funcionó: me sentí como Evel Knievel mientras volaba por encima de las vías con la lluvia en los ojos y la mandíbula soldada por el miedo. Traté de escupir a la vía al pasar por encima pero tenía la boca demasiado seca .... Aterricé duro en un lado de la carretera y perdí el agarre por un momento mientras la Ducati empezaba a esquivar el tráfico de cara. Durante dos o tres segundos me vi cara a cara con el fiambre ....
Pero de una manera u otra la bestia salió adelante. Rebasé un autobús escolar por la derecha y luego pude controlar la moto para reducir y detenerme a un lado. Paré el motor. Tenía las manos agarrotadas y el cuerpo todo entumecido. Sentí náuseas y rompí a llorar como un bebé pero nadie me oyó, luego caí en trance durante 30 ó 40 segundos hasta que al final fui capaz de encender un cigarrillo y relajarme lo suficiente para volver a casa. Estaba demasiado histérico para cambiar de marchas, así que hice todo el camino de vuelta a 65 km/h en primera.

¡Hala, qué estoy diciendo! Vaya cuentos . . . somos moteros; fanfarroneamos por ahí y nos reímos a carcajadas de cualquier cosa divertida. Nos reírnos a la cara del Destino ....
Pero cuando conducimos motos muy rápidas, lo hacemos con absoluta sensatez. Podemos abusar de ciertas sustancias por ahí, pero sólo cuando toca. La medida final de la habilidad de cualquier motorista es la relación inversa entre su velocidad de crucero favorita y el número de cicatrices de su cuerpo. Tan sencillo como eso: si vas rápido y te la pegas, eres un mal piloto. Si vas lento y te la pegas, eres un mal piloto. Y si eres un mal piloto, no deberías pilotar motos.
La llegada de la supermoto ha elevado esta ecuación drásticamente. La tecnología motociclista ha dado un gran salto adelante. Mira la Ducati ¿Quieres la velocidad de crucero óptima de esta bribona? Prueba 145 km/h en quinta a 5.500 rpm, y justo entonces ves un alce en medio de la carretera. ¡Paf! Encuentro con el fiambre.
O quizá no. La Ducati 900 está tan bien diseñada, equilibrada y afinada que puedes ir a 145 km/h por hora en quinta por una zona limitada a 35 y salir airoso. La moto no sólo es rápida sino extremadamente ágil, responde al instante y hará cosas asombrosas .... Es un poco como conducir la Vincent Black Shadow original, que superaría a un caza F-86 en la pista de despegue aunque al final el F-86 saldría volando y la Vincent no, y no tendría sentido tratar de hacerlo al revés ¡Pum! El fiambre de nuevo.
De todos modos hay una diferencia fundamental entre las viejas Vicent y la nueva hornada de superbikes. Si conduces la Black Shadow a velocidad máxima durante un rato casi seguro que te mueres. Es por eso que no hay muchos miembros vivos de la Vicent Black Shadow Society. La Vicent era como una bala que iba recta: la Ducati es como la bala mágica de Dallas que salió de lado y tocó a Kennedy y al gobernador de Texas al mismo tiempo. Era imposible. Pero también lo era mi terrorífico salto de lado sobre las vías del tren con la 900SP. La moto lo hizo con facilidad, con la gracia de un gato. El aterrizaje fue tan fácil que recuerdo que pensé, ¡la leche!, si le hubiese apretado un poco más habría podido ir a parar mucho más lejos.
Quizá es esta la nueva café racer macho. Mi moto es mucho más rápida que la tuya, te reto a pilotarla ¿Tienes huevos de conducir este POZO DE POTENCIA SIN FONDO?
Esta es la actitud del motero de la Nueva Era, y yo soy uno de ellos. A veces es lo más divertido que puedes hacer vestido. La Vicent sólo te mataba mucho más deprisa que cualquier superbike. Un loco no podría conducir la Vincent Black Shadow más de una vez, pero un loco puede conducir una Ducati 900 muchas veces, y siempre será divertidísimo. La maldición de la velocidad me ha atormentado toda mi vida. Soy un esclavo de ella. En mi lápida pondrán "NUNCA FUE BASTANTE RÁPIDA PARA MI".