LXIX
Nuc - Moteros Trail Barcelona, noviembre de 2002
(COMENTARIO SOBRE LOS 69 USUARIOS REGISTRADOS EN LA WEB)
Querido sr.Aceite (para los conocidos DaniFenix).
Le escribo esta 'carta' para comunicarle un poco de info del prodigioso número 69. En la cultura occidental moderna, representa en una cifra de dos dígitos una compleja posición para cuya descripción
con palabras debiera recurrirse a una larga frase con inclusión de palabras en latín, como "cunnilingus y fellatio en ejecución simultánea ", o cosas por el estilo.
Semejante capacidad de síntesis no se ha logrado fácilmente, sino como resultado de la maravillosa evolución que llevó a la concepción del actual sistema numérico arábigo decimal. En sistemas
numéricos más antiguos, por ejemplo el romano, el maravilloso 69 se convierte en el insípido LXIX , que llevado a la práctica erótica requiere la participación de cuatro personas en posiciones
extrañas que nadie sabe bien que placer puedan proporcionar.
El arte de los números no se limita, sin embargo, sólo a servir como método de referencia y clasificación, sino que su ejercicio directo resulta de gran utilidad para la resolución de problemas
durante el mismisimo acto sexual.
La problemática de la duración pudiera muy bien llamarse la problemática de la coordinación, puesto que en gran medida deviene de los diferentes tiempos que las personas requieren para alcanzar el
clímax y el orgasmo. Es un problema típicamente masculino el de la eyaculación precoz, que termina con la fiesta casi antes de que empiece. La lentitud para alcanzar el punto óptimo en algunas
mujeres, en cambio, le agota las ganas de festejar a más de un caballero.
Para aumentar la excitación y reducir el tiempo:Un recurso muy recurrido para resolver este dilema, ha sido la fantasía. Quien desea aumentar su grado de
excitación, con frecuencia imagina la comparecencia en el lecho de personas que realmente no están allí, pero que resultan muy estimulantes al que imagina. Como desventaja de este método se menciona
la perdida del sentido de la realidad llevando a accidentes como llamar al cónyugue por un nombre extraño, lo que puede generar discusiones, moretones, pellizcos, mordizcos muy nocivos para el
porvenir sexual del individuo, etc.
Para aumentar la duración: Nada supera a las matemáticas.
Imagínese el lector en medio del más tórrido acto sexual, en compañía del ser más bello y lujurioso que haya conocido, y a punto de alcanzar una culminación del acto que desea prolongar pero le
resulta incontenible. Entrecierre un momento los ojos, y dedíquese a resolver la raíz cuadrada de 1234. El efecto dilatorio estaría prácticamente garantizado.
En esta era en que la calculadora de mano nos ha quitado la costumbre de resolver cuentas mentalmente, bastará al común de las personas ejecutar sumas de tres dígitos o simples divisiones durante la
cópula para obtener una buena prolongación de la misma. Quienes se han vuelto entusiastas del método que aquí recomendamos, se entregan a ejercicios aritméticos mucho más intensos, en la búsqueda de
noches enteras de pasión bien administrada. Algunos ambiciosos, tratando de extender el asunto ya en exceso, suelen recitar la tabla de logaritmos decimales, pero esto tendría el inconveniente de
inducir el sueño en el compañero sexual.
El académico Fonseca habría llevado este sistema al paroxismo. En tiempos en que mantenía una relación íntima con una auxiliar de cátedra a la que le costaba horrores llegar al orgasmo, Fonseca
recurrió asiduamente a las técnicas que describimos. Por ser matemático de profesión, las operaciones aritméticas simples no alcanzaban a los
fines buscados, por lo que el sabio se entregaba a ejercicios más exigentes, como la resolución de sistemas de ecuaciones de primer grado o series de potencia.
Cierta noche en que el teatro corporal previo se había desarrollado particularmente bien, y en que su querida parecía por fin próxima a alcanzar las cumbres del placer físico, Fonseca sumergió su
mente en la ecuación de Bernoulli, un acertijo dejado por un sabio hace más de tres siglos, y que ningún matemático ha podido resolver a la
fecha.
Con esto, el estudioso pretendía mantener su mente ocupada, mientras su cuerpo cumplía con su deber, por un largo tiempo, ya que estaba seguro de no llegar a ninguna parte con el acertijo. Su amante
subía minuto a minuto sus niveles de goce y tensión sexual , acercándose ya a la explosión final, mientras Fonseca se mantenía firme en sus funciones corporales en tanto su mente volaba en
abstracciones.
De repente, tuvo la absoluta certeza que acababa de encontrar la respuesta que tantos colegas habían buscado por tanto tiempo. Una chispa de inspiración, un camino que nadie antes había
imaginado.
Urgido por la necesidad de ayudarse con la escritura, Fonseca abandonó súbitamente su puesto, corrió por lápiz y papel, y comenzó a escribir febrilmente los resultados recién vislumbrados por su
mente.
Más no escribió mucho: Una lluvia de objetos arrojadizos, lanzados por su frustrada acompañante presa de un ataque de histeria, lo obligó a proteger su humanidad lo mejor que pudo. Luego de la
trifulca, ya no recordaría nada de lo que creyó imaginar.
Y la resolución de la ecuación de Bernoulli se perdió así, quizás para siempre.
Cuantos grande hallazgos de deben haber perdido por la falta de comprensión de un 'coitus interruptus'.
Evasió sobre dues rodes

