Evasió sobre dues rodes

Los dos chiquillos corrían y jugaban dando gritos por toda la cabaña, sus risas parecían llenar cada rincón mientras su madre y su abuela se afanaban en la cocina preparando el festín que en breve íbamos a devorar. Su madre salió de la cocina con las manos todavía harinosas y les dijo:
-Dejad ya de dar esos gritos, que despertaren al abuelo.
-Tranquila hija – añadió la abuela – con la edad, cuando duerme, sólo lo despierta el olor a comida.
-Pero si está despierto, y nos espía por el rabillo del ojo. Yo le he visto – dijo el más pequeño.
-¡Por CROM!, ese es mi nieto, venid aquí pequeños bribones y dejad que las mujeres acaben la comida, que mi estómago empieza a rugir, con sólo pensar en las delicias que estarán preparando. Venid y os contaré sobre la “Cabalgata de los dosrios”.

A los dos pequeños se les iluminó la cara, sus ojos se abrieron de par en par y corrieron a sentarse junto al fuego con su abuelo, entonces, entrecerró los ojos y con voz profunda empezó a narrar la historia.

En el atardecer del sexto día a finales de año, mientras las gentes de los pueblos se iban a sus casas para descansar de una semana de duro trabajo, se reunieron 13 jinetes en las tierras litorales, cerca de donde se unían DosRios de gran caudal. En el abrevadero situado a las afueras del pueblo habían quedado todos ellos para patrullar las fronteras de las tierras limítrofes. Iban a recorrer 220kmde senderos llenos de peligros, trampas y emboscadas en una sola noche.
Cuando los últimos rayos de sol todavía cruzaban el cielo y arrancaban los últimos destellos de las cotas de mallas de los jinetes, se reunieron formando un círculo para acabar de perfilar los planes para esa noche.
Entre ellos habían bárbaros de las tierras del norte con sus cabezas brillantes y togas anaranjados, de las tribus hare-kateeme, sólo otro bárbaro del norte no era de esas tribus, si no que venía de zonas donde la gente tiene la piel mas amarilla y sus ojos son azules como el estanque en primavera. Su tribu, aunque reducida era famosa por sus valerosos jinetes husaberixs.
Otros eran bárbaros de oriente, con sus pelos teñidos con el azul obtenido de unas plantas de su tierra, las WueRres y la DueRreZ. Dos variedades que según su mitología desprendían el olor de los dioses, y que al morir en batalla, dicho olor los guiaría a las montañas donde les esperaba una vida de vino, mujeres y grandes batallas.
Dos eran nativos de esas tierras, mas concretamente de la zona Gasrona.
Y, el treceavo jinete.....
...
...
..
-Sigue abuelo!!- Dijo el mayor mientras tiraba de los cordones de las botas del abuelo.
Una sonrisa pícara se dibujó en el rostro del abuelo mientras, en el alfeizar de la puerta de la cocina la abuela sonreía con sus ojos brillando dentro de los ojos de él.
-Venga querido, diles quien era el tercer jinete.

El treceavo jinete era un piel-roja como vosotros, de nuestra misma tribu, un Ixero de Cinmeria, y juro por Crom que su valor y su coraje eran difíciles de igualar. Su montura era un corcel con las crines rojas teñidas con la sangre de sus enemigos, y era la más grande de todas cuanto se hallaban allí reunidas.

Decidieron partir en formación de a uno, dejando entre ellos la distancia que las antorchas permitieran. En cabeza iría LluísKT de los hare-kateeme, seguido por otro bárbaro del norte, el guerrero Finn de los husaberixs. Tras ellos los demás irían vigilando los flancos y en la retaguardia quedarían dos jinetes de gran experiencia. Dic del los Cuerees y el Ixero de Cinmeria.

Partieron con la última luz hacia el oeste, internándose en tierras peligrosas. Sólo partir el corcel de Dic se detuvo en un recodo porque tenía cerrado todavía el grifo de la cantimplora. Eso hizo que durante un momento se retrasase y perdieran la estela de las antorchas de sus compañeros. Por suerte sólo fue un breve momento en que el grupo se encontró dividido y eso los ayudó a ponerse en guardia para que no volviera a suceder.
La marcha avanzaba veloz, los caminos que abandonaban el pueblo, a pesar de ser anchos, se hallaban embarrados por las lluvias de la semana y las antorchas no eran suficientemente grandes para poder pasar con seguridad.
Los trece iban cada vez por senderos más estrechos y complicados, cruzando los bosques a gran velocidad, sujetando con el brazo izquierdo extendido las antorchas hechas de cera halógena y con la derecha las espadas en alto.
De pié sobre los estribos atisbaban mucho mejor en la oscuridad y con la fuerza de sus rodillas se sujetaban al corcel.
Los kilómetros eran engullidos a galope, hasta llegar a los caminos principales, ya empedrados del san Esteban del palacio Tordo. Allí vimos apostados en una plaza, un par de villanos o mozos tramando sus fechorías. No estábamos en esas tierras para darles un escarmiento, así que decidieron dejarlos allí, a mercede de las autoridades locales. Distinto hubiera sido que hubieran montado en sus corceles y hubieran intentado seguirnos..... tal ver sus huesos reposarían ahora en una tumba formando una escuadra.

Enlazamos de nuevo con caminos de tierra, bastante más secos y polvorientos. Con una fuerte pendiente de subida los corceles empezaron a incrementar el ritmo de su galope y a pesar que a lo largo de esa cuesta los corceles parecían perder la dirección de sus cuartos traseros en largos resbalones laterales, el ritmo era cada vez más infernal. Para Crom desde el cielo debían parecerle una serpiente de luz. que en momentos se alargaba y en otros se replegaba. Tal vez le pareció que se mordía la cola en el momento en que LluíKT se fue a la retaguardia unos tramos.
Al cabo de 50 kilómetros llegaron a la mesta del la Llanura de la tranquilidad (pla de la calma) donde se detuvieron a ver el paisaje que se extendía bajo sus pies. La subida había sido agotadora para los corceles que debían pasturar un poco por la basta llanura, mientras los trece bárbaros, reían, compartían sus zurrones de vino y comentaban el camino. Apagaron las antorchas para que durasen toda la noche y dos de ellos encendieron sus velas. En ese momento, entre la belleza del paisaje y la sangre todavía alterada por la rauda cabalgata, la felicidad de vivir se sentía en el ambiente y en las bromas entre ellos... Uno de los blancos de las bromas fue la montura del guerrero Finn, que al inicio de la marcha decidió en un par de ocasiones detenerse sin motivo aparente, a pesar de ello, el buen hacer de su jinete calmó a la montura que ya cabalgó rauda el resto de la noche.
En menos de 5 minutos descendieron de nuevo por el otro lado de la montaña por caminos similares hasta enlazar por caminos empedrados.
En un momento dado, los 2 guías torcieron en un recodo hacia senderos abruptos y rotos. A pesar de eso el ritmo no disminuía.... tanto daba ir por caminos ancho y empedrados que por sendas medio rotas, la velocidad de la cabalgata no variaba. Así siguieron hasta llegar a las fuentes del Viladrau, donde dejaron que sus monturas sedientas calmaran su sed.
No querían perder mucho tiempo, así que, LluísKT organizó un sistema de usar un sólo abrevadero lleno con 60 litros de donde todos bebieron. Allí se vio que las monturas de los DueReZ necesitaban poca agua acostumbrados a climas mas calurosos; y que nuestros caballos, los Ixeros de Cinmeria, beben 2 veces más....... Al igual que su jinetes, por Crom, juasjuasjuas.

-Ya lo puedes decir Padre, que siempre tienes una jarra en las manos. Sólo la dejas para cuidar de tu montura o para abrazar a Madre. Venga niños, iros a lavar las manos que es hora de cenar.
-Nunca he visto que un poco de tierra y suciedad hiciera ningún mal, déjamelos a mi lado que así acabaré la historia..... Por donde iba.....a sí, el abrevadero.

Partieron raudos con los estómagos reclamando comida, por los más pedregosos i revirados caminos que se puedan encontrar, allí el caballo de David, un WueRres, se entrelió con un ramaje entra las patas que detuvo su cabalgata. Entre David, Dic
y el piel-roja Cinmerio ayudaron al caballo a sacarse la rama que le enredaba las patas delanteras y comprobaron que no se hubiera herido. Por suerte sólo había sido un susto, como el que tuvo al cabo de unos minutos, en plena bajada, el propio David, debido a que casi es descabalgado y arrojado al suelo. Por suerte los años de monta de David lo evitaron y consiguió controlar el descenso.
Así llegaron a la posada del Pantano.
A pesar de estar cerrada normalmente a esas horas (cuando las diez estrellas se hallan alineadas con la luna) la posadera, al oír tanto revuelo les abrió la puerta y les sirvió una comida espléndida.
La joven y bella posadera les trajo sin tardanza pan tostado con tomate remojado en buen aceite incluso antes que mucho de ellos se hubieran acabado de sentar a la espléndida mesa. Las risas, el vino y la simpatía de la posadera, hicieron el resto. “ horas estuvieron sentados a la mesa en la que la carne no paraba de aparecer en enormes platas, los curtidos y las bebidas. Al final postres y cafés.
¡¡¡¿¿Que mas se puede pedir a la vida, ehhh??!!!!.

-Querido, deja la historia e ves a lavarte las manos con tus nietos, que la cena estará pronto servida. Tal vez no os servirá una bella posadera, pero si una mujer que te quiere con locura.
-Que las tierras pardas se vuelvan verdes si no es cierto que en el mundo no hay mujer que resplandezca mas bajo cualquier luz que vuestra abuela. Por Crom, niños, vamos a lavarnos y a cenar, después de cenar continuaremos al historia.
-De acuerdo abuelo, pero antes dinos como se llamaba el piel-roja de nuestra tribu Cinmeria.
-Todo a su debido tiempo. (guiño)

Después de la cena, mientras intentaba sentarme en mi sillón favorito a echar una cabezadita, ya vi que mis nietos estaban sentados junto a el esperando que llegara para continuar la historia. Bueno, el descanso debería esperar.
-¿Dónde lo dejamos?
-En la cena abuelo, gritaron los dos al unísono.
- A si, es cierto. Pues como os iba contando, partieron de la posada para seguir la expedición, el vino y las ganas de reír hicieron que el siguiente tramo de camino, a pesar de su dificultad se hiciera como quien recorre el camino que rodea la propia casa. Enlazaron pistas fáciles y otras más complicadas e incluso algún camino empedrado. Fue en es camino donde el barbaron nativo JAB de Gasrona tuvo que partir hacia su reino, no sin compañía por suerte. Así que quedaron once jinetes guiados por LluísKT y Finn que los llevaron volando (literalmente) hasta el siguiente abrevadero donde reponerse los caballos.
Cuenta la leyenda que mientras la oscuridad los envolvía, una luz blanca apareció en el camino, era un unicornio blanco de largas crines que les impidió el paso en altiva postura. Fue este quien los dejó seguir su camino, el que los dejó atravesar sus tierras. Todos se detuvieron y apagaron las antorchas en señal de respote y el unicornio fue pasando entre ellos, mirándoles con unos ojos escrutadores en el fondo de sus corazones para ver si eran dignos de pasar. Fue una experiencia que ninguno de ellos olvidaría el resto de sus vidas.
Prosiguieron el camino con el corazón lleno de gozo, sabiendo que nunca mas volverían a ver algo así, pero contentos de haberlo vivido. Sus cabalgaduras empezaban a mostrar signos de cansancio y en un par de ocasiones los jinetes dieron con sus huesos en la dura tierra. Santi con su corcel Gasrone y Ferres con su DueRreZ, incluso el gran guerrero de Cinmeria se vio en apuros cuando los cuartos traseros de su caballo resbalaron e intentaron adelantar a los delanteros, el cinmerio se encomendó Fredy (hijo de Crom) y espoleó su caballo que se encabritó y levantó las patas delanteras, en esos instantes el cinmerio sabía que al volver a posar las patas al suelo, su cabalgadura caería irremediablemente y el debería saltar, por suerte Crom vio el valor en su gesto (ante la duda gass) y lo salvó.
Así se siguió el camino y los que eran la vanguardia pasaron a ser la retaguardia y al revés. Finn se desorientó y Ferres acabó haciendo de guía.

Cuando las 4 campanadas sonaban en el pueblo de los mares de cáñamo llegaban los guerreros a destino. Allí se fue deshaciendo el grupo hasta que solo llegaron 4 al abrevadero de los DosRios
Mik, Ferres, su buen amigo, y el cinmerio.

El cinmerio llegó a su casa donde esperaba encontrar a su esposa acostada, pero en lugar de eso, ella lo estaba esperando despierta sólo para preguntarle s se había divertido. Se acostaron juntos y a la mañana siguiente se despertó con el aroma de un buen desayuno.

Dicen que a partir de ese momento, el cinmerio no volvió a soñar...¿QUE SUEÑO PODRÍA SUPERAR EL RECUERDO DE ESA NOCHE?.

FIN



Gracias a todos por esa salida nocturna inolvidable. La verdad es que estoy sin palabras para agradecéroslo. Simplemente, y a modo de apunte, sirvan las gracias a los 2 creadores de esta ruta LluísKT y FINN. Recordando que para mí fue una excursión inolvidable fue gracias a cada uno de vosotros.

PD: ¿Ya sabéis quien era el piel-roja Ixero de los Cinmeria.?
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